miércoles, 29 de febrero de 2012

Estopa - 2.0 (2011)

2.0, probablemente sea un buen nombre para este disco, porque es lo que nos muestran los hermanos Muñoz en esta nueva entrega discográfica, unos Estopa que, en esencia, son los mismos, pero totalmente renovados.

Eso lo vemos desde el primer corte de este álbum publicado a finales de 2011: “Mañanitas”, una delirante canción que mezcla cambios de ritmo que nos traen sonidos de sintetizador, sección de vientos, toques árabes, guitarras heavys, y todo ello con una de esas letras marcas de la casa que dicen mucho sin realmente decir nada, el idioma de la calle. Esta canción mezcla de estilos sirve de anticipo para lo que nos vamos a encontrar en el disco, un álbum que reúne gran variedad de influencias musicales: desde el sonido caribeño y socarrón de la nunca mejor llamada “Vacilón”, pasando por la tan típica en sus álbumes rumba catalana en “Rumba sin nombre”, a sonidos mucho más rockeros en “Estación del olvido”, o en mayor medida en “La locura” (con José a las voces en la mayor parte de la misma). El primer single del disco "La primavera" ya nos desvelaba la evolución del sonido en este álbum.

De “Me quedaré”, el segundo single del disco, podríamos decir que es la versión 2.0 del éxito de su primer disco “Como Camarón” (salvando las distancias), una canción típicamente “estopiana” que hará vibrar a sus más fieles seguidores.

Otro de los temas que sorprende en este álbum es “La bombillita”, la cual parece un homenaje a The Cure, convirtiéndose en el propio “Lovecats” de los de Cornellá. Una canción alegre que se basa en el piano con aires cabareteros, y a la cual acompaña una letra muy animada.

La balada “Un rincón de mi mundo” se empeña en demostrar la máxima de que “un susurro es más fuerte que un grito”, cantando de esta forma gran parte de la canción, dándole una ambientación que roza la genialidad (si, genialidad, no me he vuelto loco) y que acompaña perfectamente a la increíble letra de la misma.

El resto de canciones el álbum no hacen más que confirmar lo ya dicho anteriormente, nos encontramos ante un disco variado y de gran calidad. Está visto que después de más de 10 años quieren seguir esforzándose en evolucionar y encontrar otros sonidos, cosa totalmente admirable en un grupo, y además sin perder su esencia, cosa muy importante.

Además, de nuevo se han atrevido a producir ellos mismos el álbum, siendo ya el segundo tras su anterior trabajo “Allenrok”, algo muy loable y que la verdad sea dicha, no se les da nada mal.

El hecho de que el disco sea interpretado en su totalidad en los conciertos de su nueva gira demuestra lo orgullosos que se encuentran el dúo de estas nuevas canciones, y la verdad, no es para menos, les ha quedado un disco muy equilibrado e inspirado que demuestra de nuevo que Estopa no eran sólo una moda pasajera que se acababa con La raja de tu falda... y de eso ya hace 11 años.

martes, 28 de febrero de 2012

Steel Panther - Balls out (2011)


Irreverentes, descarados, sexuales, sin pelos en la lengua, algo fantasmas, divertidísimos… geniales… todas esas palabras servirían para describir a Steel Panther y su último disco: “Balls Out”.

Tras sorprender a propios y extraños con su primer trabajo “Feel the Steel”, mostrándose como si el mundo se hubiera parado en los 80 y llevando al extremo todos los tópicos de la época, se nos presentaban como un grupo de Heavy-Rock de los por aquel entonces etiquetados como “Hair metal”. Sus letras centradas principalmente en el sexo sorprenden por su lenguaje explícito pero a la vez tremendamente divertido, y probablemente sea precisamente ese el secreto del éxito de la banda: decir todo sin tapujos y siempre darle a todo un toque humorístico tremendo.
Dicho así podría parecer que se trata de una banda “de broma”, pero nada más alejado de la realidad, resultan ser 4 músicos de gran calidad que dan buen ejemplo de lo que fue esa gran época ochentera para el rock.

Compendio de todo ello es este Balls out, su segundo disco, publicado a finales de 2011, en el cual siguen la estela de su predecesor ofreciéndonos canciones heavy-rock de gran calidad que harán saltar y alzar el puño al más tímido.

La introducción del disco ya nos pone en situación acerca de lo que aquí nos vamos a encontrar, con una voz en off que nos habla de un futuro (año 6969) en el cual un hombre mejorado cibernéticamente para el sexo busca por el espacio mujeres a las que satisfacer. Esto sirve para dar el pistoletazo de salida a la potentísima canción “Supersonic Sex Machine”. Esta ya muestra todas las armas con las cuenta Steel Panther: una potentísima base rítimica a cargo del bajo y la batería, una virtuosa guitarra, la voz de gran registro de su cantante Michael Starr, y letras con una dosis de humor y perversiones sexuales por encima de lo habitual en el mundo de la música.
Para nada se trata de un álbum conceptual que se centre en la historia iniciada en dicha introducción, probablemente al grupo simplemente les pareció gracioso empezar de dicha manera el disco.

Uno de los recursos habituales dentro de las letras de Steel Panther es el de hablar de personajes de la actualidad, los cuales no suelen salir muy bien parados. En este caso, destacando especialmente entre todos los personajes nombrados a lo largo del disco, encontramos el caso la canción que lleva por título “Just like Tiger Woods”, y que evidentemente ya podemos deducir que está centrada en el famoso golfista y sus recientes escándalos sexuales por sus repetidas infidelidades a su mujer. Toda una genialidad con unas dosis de humor increíbles (“Conviértete en el rey de tu vecindario, como Steel Panther… y Tiger Woods!”).

El disco continúa bajo la misma dinámica contándonos historias increíbles sobre acostarse con 17 mujeres en una noche (“17 girls in a row”), fiestas salvajes con Charlie Sheen o Britney Spears (“Tomorrow night”), e incluso consejos sobre cómo tratar a tu pareja para que siga contigo (llamándose “Critter” la canción ya os la podéis imaginar). Todo ello acompañado de estribillos pegadizos y música de gran calidad.

En todo disco que se precie de rock ochentero no podían faltar las power ballads, representadas en este caso por el single “If you really, really love me” y la más “delicada” líricamente hablando “Why can´t you trust me?”.

El disco finaliza también con la balada a piano y voz “Weenie Ride”, la cual aún siendo en ese formato no pierde ni una pizca de la gracia general que tiene el disco.

Disco bueno en conjunto, puede que con menos temas individuales que destaquen sobre el resto como pasaba en su primer disco, pero muy potente, fácil de escuchar, y que te dará unas ganas tremendas de irte de fiesta con esa panda de impresentables que son Steel Panther.

Mikel Erentxun - 24 Golpes (2012)


Siempre me ha resultado interesante la carrera de Mikel Erentxun en solitario, nunca he sido asiduo al cantante, pero he de decir que tengo épocas por las que me da por escucharlo, y mucho.

Con la excusa de la salida de su nuevo disco, 24 golpes, era inevitable hablar de él.
Nada más comenzar a escuchar el álbum, su primera y excelente canción, “Cuervos blancos”, ya tiene algo que sorprende: la voz de Mikel Erentxun. En muchos cortes del álbum podemos ver cómo Mikel deja a un lado su voz clara y suave (quizás a veces excesivamente suave) para dar paso a una voz más grave, quebrada y rasgada que recuerda mucho a la de su antiguo compañero en Duncan Dhu: Diego Vasallo. El experimento no le sale nada mal y da una ambientación muy interesante a las canciones en las que lo ejecuta.

Otra de las cosas que llaman la atención del álbum es la decisión de grabarlo en formato analógico (nada usual en estos tiempos de la gran era digital), lo cual le da un sonido que huele a esos antiguos discos de los 70 que no queda nada mal. La elección de Henry Hirsch como producto del álbum ayuda a la consecución de este curioso sonido. Productor habitual de Lenny Kravitz, se deja notar su estilo a lo largo del disco (las baterías en mi opinión suenan muy parecidas a las usadas por Kravitz en sus álbumes), encajando de una forma que resulta totalmente natural en el sonido Erentxun.

El álbum es un compendio de canciones que muestran todo tipo de emociones a lo largo del mismo, pasando de la más profunda tristeza amorosa en “Desfile” o “Srta Soledad” a cortes más optimistas como “A veces te quiero siempre” , se podría decir que cada canción del disco muestra un estado anímico del cantante.

Canciones como “Si te vas”, “Ropa vacía” (una de mis favoritas) o “Con la vida en los talones” (ésta última con un toque western), ponen al disco el punto rápido y enérgico que quizás se echaba más de menos en su anterior trabajo, “Detalle del miedo”. Y es que este es un disco donde se escuchan bastante las guitarras eléctricas, con una distorsión muy setentera en completa consonancia con el sonido del álbum.

Quizás la parte final del álbum, con baladas más acústicas pare un poco el ritmo del disco, pero no se hace pesado para nada, resultando unas canciones bellas e interesantes.

Mikel firma esta vez cinco de las letras del álbum y se reúne de otros autores (Jesús María Corman, José Ignacio Lapido o Rafael Berrio) para el resto, dando un buen resultado dentro de este aspecto.

En general podemos decir que nos encontramos ante un muy buen disco de Mikel Erentxun, que va explorando nuevos caminos tanto en sonido como a nivel compositivo, entrando en diferentes campos del pop, el rock y el blues, algo que se agradece y mucho en un artista como él, con tantos discos y años en activo a sus espaldas.

lunes, 27 de febrero de 2012

Prince - Purple Rain (1984)


Purple Rain de Prince debería seguir recibiendo premios incluso 28 años después de su lanzamiento. Lo creo sinceramente...

Era el año 1984 y un Prince ya a las puertas de la fama estaba a punto de publicar su sexto álbum: Purple Rain. Dicho disco sería especial, iría acompañado por el estreno de una película bajo el mismo nombre de la cual sería banda sonora y que supondría el debut cinematográfico del cantante. El film, con tintes autobiográficos, sería el catalizador perfecto para encumbrar el que ha sido el disco más exitoso de Prince en toda su carrera. Película aparte, el disco demostró ser una obra maestra por sí mismo, dando la fama mundial a Prince y elevándole al nivel de superestrella.

Tanto éxito estaba totalmente justificado, el disco era una sucesión de canciones totalmente innovadoras, de un nivel compositivo altísimo y unos arreglos musicales tan futuristas que aún hoy resultarían sorprendentes. Podríamos decir perfectamente que Prince se adelantó totalmente a su tiempo con este disco.

Desde el genial inicio del disco con la terriblemente energética “Let´s go crazy”, Prince ya nos transporta a otro mundo de sonidos psicodélicos. Sólo con escuchar la declaración del cantante que abre el disco, hablando como un predicador por encima del sintetizador con aires de iglesia futurista, ya sabes que no te encuentras ante un disco al uso.

Éxitos mundiales como la rápida I would die 4 you, la pegadiza When doves cry, o The beautiful ones, con esa estructura in crescendo donde Prince demuestra sus grandes habilidades vocales, dieron enseguida al álbum el gran reconocimiento tanto de la crítica como del público. Todo el disco en conjunto es un 10 absoluto, redondo se mire por donde se mire, pero si queremos destacar algo del mismo por encima del resto, sin duda será esa gran oda al amor y a la amistad que cierra el disco, la misma Purple Rain. Una balada perfecta que pone punto y final a un disco tan intenso y rápido (hay que reconocer que tampoco es un disco de mucha duración) que te deja con ganas de darle al replay y volver a empezar desde el principio.

Uno de esos discos que todo el mundo debería escuchar antes de morir…

My music in veins

Déjate llevar por la música...