
Purple Rain de Prince debería seguir recibiendo premios incluso 28 años después de su lanzamiento. Lo creo sinceramente...
Era el año 1984 y un Prince ya a las puertas de la fama estaba a punto de publicar su sexto álbum: Purple Rain. Dicho disco sería especial, iría acompañado por el estreno de una película bajo el mismo nombre de la cual sería banda sonora y que supondría el debut cinematográfico del cantante. El film, con tintes autobiográficos, sería el catalizador perfecto para encumbrar el que ha sido el disco más exitoso de Prince en toda su carrera. Película aparte, el disco demostró ser una obra maestra por sí mismo, dando la fama mundial a Prince y elevándole al nivel de superestrella.
Tanto éxito estaba totalmente justificado, el disco era una sucesión de canciones totalmente innovadoras, de un nivel compositivo altísimo y unos arreglos musicales tan futuristas que aún hoy resultarían sorprendentes. Podríamos decir perfectamente que Prince se adelantó totalmente a su tiempo con este disco.
Desde el genial inicio del disco con la terriblemente energética “Let´s go crazy”, Prince ya nos transporta a otro mundo de sonidos psicodélicos. Sólo con escuchar la declaración del cantante que abre el disco, hablando como un predicador por encima del sintetizador con aires de iglesia futurista, ya sabes que no te encuentras ante un disco al uso.
Éxitos mundiales como la rápida I would die 4 you, la pegadiza When doves cry, o The beautiful ones, con esa estructura in crescendo donde Prince demuestra sus grandes habilidades vocales, dieron enseguida al álbum el gran reconocimiento tanto de la crítica como del público. Todo el disco en conjunto es un 10 absoluto, redondo se mire por donde se mire, pero si queremos destacar algo del mismo por encima del resto, sin duda será esa gran oda al amor y a la amistad que cierra el disco, la misma Purple Rain. Una balada perfecta que pone punto y final a un disco tan intenso y rápido (hay que reconocer que tampoco es un disco de mucha duración) que te deja con ganas de darle al replay y volver a empezar desde el principio.
Uno de esos discos que todo el mundo debería escuchar antes de morir…
¡Y no cambies tanto de blog! Queda bendecida esta primera gran entrada.
ResponderEliminarMuchas gracias por tu bendición ;) ya sabes, renovarse o morir
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